Aceptación, compromiso y compasión: el enfoque que está transformando la psicoterapia
Por Erich Schilling Lara , Psicoterapeuta · Atención presencial en Talca y online para todo el mundo hispanohablante
Cada semana, en mi consulta —ya sea presencial en Talca o a través de una pantalla con pacientes de otros países— me encuentro con la misma pregunta de fondo, formulada de mil maneras distintas: «¿Cómo dejo de sufrir por esto?»
Durante décadas, buena parte de la psicología clínica respondió a esa pregunta con una promesa implícita: identifica el pensamiento distorsionado, corrígelo, y el malestar disminuirá. Es una promesa útil, y sigue siéndolo. Pero hay un tipo de sufrimiento que no cede ante la corrección del pensamiento, porque no nace de un error de lógica. Nace de estar vivos, de que nos importen cosas, de que el dolor —físico o emocional— sea parte inevitable de una vida con sentido.
Ahí es donde la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y la Terapia Centrada en la Compasión (CFT) han cambiado, en mi experiencia clínica, las reglas del juego.
ACT: dejar de pelear contra la propia mente
La ACT, desarrollada por Steven Hayes, parte de una idea incómoda pero liberadora: el sufrimiento no siempre es el problema; a veces el problema es la lucha contra el sufrimiento. Cuanta más energía invertimos en eliminar un pensamiento, una emoción o un recuerdo, más espacio termina ocupando en nuestra vida.
En lugar de eso, la ACT trabaja seis procesos centrales —aceptación, defusión cognitiva, contacto con el momento presente, el yo como contexto, valores y acción comprometida— con un objetivo común: aumentar la flexibilidad psicológica, es decir, la capacidad de sostener pensamientos y emociones difíciles sin que estos dicten nuestras decisiones, y de actuar según lo que verdaderamente nos importa.
La evidencia científica reciente respalda esto con fuerza. Una revisión sistemática publicada en 2025 en la Revista Ecuatoriana de Psicología analizó estudios sobre ACT en trastornos de ansiedad publicados entre 2007 y 2025 en bases como PubMed, PsycINFO, Web of Science y Scopus, seleccionando finalmente 30 estudios para evaluar su eficacia diferencial según el diagnóstico clínico específico (Jácome Morejón & López Apolo, 2025). En la misma línea, una revisión sistemática de 2026 sobre ansiedad y depresión en adultos, que siguió la metodología PRISMA sobre 18 estudios primarios publicados entre 2015 y 2025, concluyó que la ACT reduce de forma significativa la sintomatología clínica en contextos muy diversos —desde pacientes oncológicos hasta estudiantes universitarios— y que la mejora en la flexibilidad psicológica funciona como mediador central del cambio terapéutico. El mismo estudio señala que la ACT resulta comparable en eficacia a la Terapia Cognitivo-Conductual tradicional, con una ventaja adicional: mayor persistencia de los efectos en el tiempo y mejor adaptabilidad a formatos digitales y grupales (Sánchez Yépez & Arévalo Lara, 2026).
A esto se suma un metaanálisis publicado en 2025 en BMC Psychiatry, que encontró efectos positivos consistentes de la ACT sobre las emociones negativas, los pensamientos automáticos y la flexibilidad psicológica en personas con depresión (Zou et al., 2025).
Compasión: el ingrediente que faltaba
Si la ACT nos enseña a dejar de pelear contra nuestra experiencia interna, la Terapia Centrada en la Compasión (CFT), desarrollada por Paul Gilbert, nos enseña cómo relacionarnos con esa experiencia una vez que dejamos de pelear: con calidez, en lugar de con crítica.
Muchos de los pacientes que llegan a terapia no solo sufren por lo que les pasa, sino por cómo se tratan a sí mismos mientras les pasa. La CFT trabaja directamente sobre la vergüenza y la autocrítica, activando lo que Gilbert llama los tres sistemas de regulación emocional —amenaza, logro y calma/afiliación— para fortalecer un sistema de auto-cuidado que en muchas personas está prácticamente atrofiado.
La evidencia aquí también es sólida y creciente. Una revisión sistemática de 2025 sobre los tres flujos de la compasión (hacia otros, de otros y hacia uno mismo) en poblaciones clínicas, que analizó 21 estudios con 450 participantes, encontró mejoras consistentes en la autocompasión y reducciones sostenidas en la autocrítica, además de disminuciones en la vergüenza de tipo externo (Brown & Ashcroft, 2025). Un metaanálisis centrado en autocrítica y auto-calma determinó que la CFT reduce el nivel de autocrítica y aumenta la capacidad de las personas para experimentar auto-calma, con un tamaño del efecto que varía según el diseño del estudio y el instrumento utilizado. Y una revisión sistemática más amplia sobre CFT en poblaciones clínicas concluyó que la intervención tiene implicaciones clínicas prometedoras, ya que incrementa los resultados basados en compasión y reduce la sintomatología clínica en personas con dificultades de salud mental.
Por qué las trabajo juntas
En mi práctica clínica no las entiendo como dos escuelas separadas, sino como dos capas complementarias del mismo proceso terapéutico. La ACT me da el mapa: identificar los valores de la persona, ayudarla a defusionarse de pensamientos rígidos, acompañarla a actuar con propósito incluso en presencia del malestar. La CFT me da el tono emocional con el que recorremos ese mapa: sin autoexigencia punitiva, sin la voz interna que castiga cada paso en falso.
Es una combinación especialmente potente en personas con altos niveles de autocrítica, perfeccionismo o vergüenza, un perfil que, en mi experiencia trabajando tanto en Talca como con pacientes de otros países de habla hispana, es mucho más frecuente de lo que solemos reconocer públicamente.
Qué significa esto para ti
Si llevas tiempo intentando «pensar distinto» para sentirte mejor y sientes que no es suficiente, probablemente no te falta voluntad: te falta un enfoque que trabaje con tu experiencia, no contra ella. Aceptar no es resignarse. Es dejar de gastar la vida en una batalla que no se puede ganar, para invertir esa energía en lo que realmente te importa, y hacerlo, además, sin tratarte como a un enemigo en el camino.
Si quieres explorar cómo la Terapia de Aceptación y Compromiso y la Terapia Centrada en la Compasión pueden aplicarse a tu proceso, puedes agendar una sesión presencial en Talca o una consulta online desde cualquier país de habla hispana.
Referencias
- Jácome Morejón, C. E., & López Apolo, F. G. (2025). Terapia de aceptación y compromiso en el tratamiento de la ansiedad en adultos: una revisión sistemática. Revista Ecuatoriana de Psicología, 8(22), 267-281. https://doi.org/10.33996/repsi.v8i22.195 — https://repsi.org/index.php/repsi/article/view/321
- Sánchez Yépez, F. J., & Arévalo Lara, S. D. (2026). Eficacia de la terapia de Aceptación y Compromiso de los Trastornos de Ansiedad y Depresión en adultos: Una revisión sistemática. Arandu UTIC. https://www.uticvirtual.edu.py/revista.ojs/index.php/revistas/article/view/2032
- Zou, Y., Wang, R., Xiong, X., Bian, C., Yan, S., & Zhang, Y. (2025). Effects of acceptance and commitment therapy on negative emotions, automatic thoughts and psychological flexibility for depression and its acceptability: a meta-analysis. BMC Psychiatry, 25(1), 602. https://doi.org/10.1186/s12888-025-07067-w
- Brown, N., & Ashcroft, K. (2025). The Effectiveness of Compassion Focused Therapy for the Three Flows of Compassion, Self-Criticism, and Shame in Clinical Populations: A Systematic Review. Behavioral Sciences, 15(8), 1031. https://doi.org/10.3390/bs15081031 — https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC12382812/
- Effect of compassion-focused therapy on self-criticism and self-soothing: A meta-analysis. PMC. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10087030/
- The effectiveness of compassion focused therapy with clinical populations: A systematic review and meta-analysis. ScienceDirect. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0165032723000228
